Ahora me encuentro sentada en ese café , donde soliamos juntarnos.
Estoy en la misma ventana, en la misma mesa donde solia esperarte,
a pasado mucho tiempo, pero aun recuerdo tu olor, tus manos, tu risa,
y esas conversaciones un tanto absurdas, pero reconfortantes.
Estoy en la misma ventana por la cual te vaia entrar, por la cual
mirabamos la lluvia en el invierno y las flores en capillo en la primavera.
Se me acerca el mesero de siempre, y pido mi café negro sin azúcar,
debes recordar que asi me gustaba. Miro tu silla vacia, aun tiene ese
olor que me encantaba de ti, te veo ahi, pero se que no estas, que
nunca más lo estaras.
Miro por esa ventana y te veo cruzar la calle, para no volver jamás, porque
ese lugar te arrevato de mis brazos.
martes, 1 de diciembre de 2009
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